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Slow innovation: innovar a tu propio ritmo

Por Cristofer Díaz Ríos  Lectura: 4min
Slow innovation: innovar a tu propio ritmo

Un término muy vinculado a los imaginarios sobre innovación en nuestras cabezas es la velocidad. Nuestro mismo blog, por ejemplo, usa la metáfora de la innovación como un viaje espacial, moviéndonos a la velocidad de la luz. Resulta un tanto lógico, ya que la innovación, generalmente, busca dar respuestas rápidas a los contextos dinámicos. Pero hay una nueva línea de innovación que se está abriendo camino y que nos puede dejar grandes lecciones: se trata de la “slow innovation”.

La slow innovation nos invita a generar una pausa en medio de un entorno movido por el gusto a la velocidad, lo dinámico y lo instantáneo; una pausa que busca darle su tiempo a aquellos procesos que necesitan espacios más largos para su desarrollo.

En la cultura de la innovación y el emprendimiento existe un gran anhelo por la rapidez y por “llegar primero”. Y es lógico, ya que son muchos los ejemplos exitosos de empresas vanguardistas, y -quizás aún más- ejemplos de empresas que se fueron quedando en el camino por su lentitud en la adaptación a los cambios.

Pero hay más que sólo eso. Existe una cultura de la vigencia y la inmediatez, muy propia de estos tiempos, que nos instalan en un circulo vicioso, movido por la tecnología, la aceleración y la necesidad de resultados visibles. Todo esto, además, muy inspirado por los parámetros propios del emprendimiento, donde, por ejemplo, Silicon Valley declara “move fast and break things”.

Y si bien la velocidad puede ser un valor muy destacable, existen algunas trampas que nos puede traer en un viaje por la innovación. El sitio Board of innovation propone tres:

Innovación antes de su tiempo

Existen ejemplos de productos que son lanzados fuera de contexto. Pueden haber tenido un buen diagnóstico y ser un producto objetivamente viable, pero en medio de un mercado que aún no está apto para sacarle provecho. En Chile, por ejemplo, Karpool es una gran idea, que da respuesta a un problema de movilidad mediante un sistema de autos compartidos; pero por un lanzamiento que coincidió con una crisis social y sanitaria en el país, este producto no ha podido despegar.

Errores rápidos

En Ceinnova, cada vez que revisamos nuestros blogs antes de ser publicados, encontramos correcciones y formas mejores de decir nuestras ideas. Así también en cualquier producto, donde el tiempo permite afinar las ideas, eliminando la posibilidad de pequeños errores desapercibidos.

Muerte por pivoteo

Este caso se da cuando una organización promueve demasiado rápido un cambio, sin dar tiempo para que su mercado o su cultura interna se adapte.

 

Lentitud no es sinónimo de ineficacia

En la tendencia de la slow innovation existe la idea de una “eficacia lenta”, algo así como apurarse a un ritmo propio. Para ello, es importante tener en cuenta 4 aspectos:

La cultura interna

Es interesante que existan diferentes culturas organizacionales, que se expresan en diferentes tiempos al enfrentar la innovación. Distinguir qué cultura necesita nuestra organización es importante para saber cómo conllevar la velocidad de nuestro entorno.

En medio de este contexto, es relevante cómo la cultura interna de las organizaciones se conjuga con la velocidad del medio. Aquí, podemos identificar empresas con una cultura rápida o con una cultura lenta, según cómo responden a sus propios procesos.

En una cultura rápida las organizaciones enfocan sus esfuerzos en encontrar nuevas tendencias y lenguajes, y en incorporarse rápidamente a los nuevos códigos. En Chile, por ejemplo, está el caso de WOM, cuya propuesta comunicacional responde generalmente a los virales y los códigos que su público objetivo maneja en las redes sociales.

En una cultura lenta en cambio, tienen un radar a largo plazo, que prevé necesidades y contextos a los que la organización se deberá adaptar a futuro, trabajando por ajustar sus productos y procesos a sus proyecciones. Aquí, por ejemplo, coinciden gran parte de las tecnologías que apuntan a sustentabilidad, como aquellas que están desarrollando infraestructura para autos eléctricos en las ciudades, pese a que en Chile no exista un mercado tan amplio hoy en día.

Es importante considerar qué tipo de cultura tiene nuestra organización y dar el tiempo para generar una cultura de innovación dentro de ella

Pausa reflexiva:

Considerar la reflexión, la discusión y la pausa como un paso clave en nuestros procesos de innovación puede abrir una gran puerta a nuevas mejoras y a nuevas ideas, en un espacio para la revisión conjunta y la toma de decisiones.

Pensamiento sistémico:

En la slow innovation se abre la posibilidad a re-mirar la organización, entender cómo el proceso incorpora a otras unidades dentro de la misma y a establecer nuevos canales de comunicación y trabajo.

Proyección

La lentitud de los procesos nos permite prever y prepararnos para los cambios de contexto. Casos como los de Netflix (1997) y Nokia (1865), pueden ser buenos ejemplos para dar cuenta de aquello.

Como siempre decimos: esto no es blanco o negro y dependerá de cada empresa y su contexto. E, incluso en una misma empresa, podemos desarrollar ambas velocidades de innovación, de acuerdo con la naturaleza de cada proyecto.

Pero sea como sea el caso, siempre tendrá valor dar ese paso acompañado. Te invitamos a agendar una primera reunión con nosotros, para comenzar o potenciar tu viaje por la innovación.

 

Ten una asesoría gratuita y empieza tu viaje por la innovación.

Cristofer Díaz Ríos
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